Esto ya lo había publicado.
Tendría yo unos diez u once años de edad, recuerdo que me encantaba ir a la tienda de don Toño, al principio me daba coraje que me dijera cuñado, y es que decía que mi hermanita de entonces cinco años era su novia, cuando el ya rayaba los sesenta. Lo recuerdo bien, don Toño era un hombre fuerte, un poco moreno y se veía que de joven había hecho mucho ejercicio, ya que todavía a esa edad conservaba algo de musculatura, y era alto, muy alto.
Lo que también recuerdo es que le faltaba la pierna derecha de la rodilla para abajo para ser exactos, nunca tuve curiosidad de preguntarle que le había pasado, nunca ha sido ese mi estilo, ya de mas grande como a los quince años yo ya fumaba, siempre llegaba ahí con mi cuñado como él me decía, y fumábamos uno o dos cigarros, mientras me contaba aventuras a veces eróticas de sus tiempos, sin caer nunca en lo vulgar, como vivíamos en una colonia muy pobre, siempre tuve la intención de correr, salir de ahí largarme de la pobreza y podredumbre que casi siempre caracteriza a la gente jodida, una noche cuando tenía 17 llegue a despedirme de él, le conté que me venía al norte y solo vi dos lágrimas rodar de sus ojos color café.
Me aventure a venirme al norte sin los documentos necesitados, me vine de mojado a tratar de burlar la migración de los Estado Unidos, fue mucho sufrir, muchas lágrimas, pero creo que valió la pena, de haberme quedado ahí, a lo mejor ya ni viviera, o a lo mejor fuera un vendedor de droga o un vicioso, ya que posibilidad de sobresalir no había.
Al pasar un tiempo se me dio la oportunidad de regresar a mi país, ya con la documentación en regla, claro que fui a visitar a mi cuñado del alma, a quien vi que ya estaba más viejo, ya tenía mas cana en su cabeza y arrugas en su cara, regrese al país donde por fin estaba realizando mis sueños, y anos después volví a Irapuato, antes de regresar compré algunas cosas que le regalaría a mi cuñado, cuando llegue la que atendía la tienda era su esposa, aunque no era mala persona, si era una persona mal encarada, llegue y pregunte por él, y me dijo que estaba dormido, me pregunto que si quería verlo, a lo que con la cabeza le dije que sí, me llevo a un cuarto hecho de madera, había hoyos por todas partes, una parte del techo estaba abierto, y ahí estaba el tirado en el piso, en un petate y sin tener el cuerpo cubierto con nada más que la ropa que portaba, el olor a excremento me dio nauseas, al voltear hacia un lado me llené de asco y horror al descubrir una cubeta de plástico llena de excremento, y es que me dijo su esposa que, ahí era donde él hacia sus necesidades, traté de aguantar el asco lo mas que pude, apenas me vio y se puso a llorar, me dijo que el ya no quería seguir viviendo, que esa vida no se la merecía, ni se la deseaba a ningún ser humano, lo abracé y lloré con él, no sé cuánto tiempo tendría el sin darse una ducha, olía a manteca rancia, a aliento podrido, a muchas, muchas cosas, después de eso salí de ahí, sabiendo que la próxima vez que regresara yo a mi pueblo ya no lo encontraría con vida, y así fue, cuando regrese mi cuñado Toño había muerto, por fin se había ido a descansar en paz de este mundo que cada vez se pudre mas y se llena de mierda, gusanos y violencia.
Adiós

